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Batzoki de Begoña, Txurdinaga, Bilbao

¿Quienes son en el Batzoki de Begoña?

El Batzoki de Begoña, como todos los batzokis, es una sede política y social del Partido Nacionalista Vasco (PNV). El nombre, en euskera significa «centro de reunión» y como el nombre indica, tienen salas de reuniones y oficinas donde los socios del partido pueden juntarse, pero además, en muchas ocasiones, disponen de bar / restaurante donde sirven copas, pinchos y comidas como cualquier otro local. Estos establecimientos se encuentran en prácticamente todos los barrios y pueblos de Euskadi y están abiertos a todos los públicos. En esta ocasión os voy a hablar del Batzoki de Begoña con restaurante en Txurdinaga.

El Batzoki de Begoña es un local con bar y restaurante en Txurdinaga, está en una zona con bastante movimiento los sábados y domingos al mediodía, pues la gente sale a tomar algo a la «Hora del Vermut» y de paso degustar sus pitxos elaborados y rabas. Específicamente está ubicado en la calle Gabriel Aresti nº3.

En este artículo no voy a hablaros del local como lugar de poteo, si no del menú especial de fin de semana que fui a comer hace un par de semanas, aunque también he probado su menú del día (mediodías entre semana) y aunque los platos varían, tiene la misma calidad que lo que voy a comentar ahora. Quizá algún día pueda volver a hablaros de este Batzoki, pero con su menú de diario.

¿Qué nos venden?

En su web nos aseguran un trato agradable y acogedor, donde Txus, el camarero, nos aconsejará sobre las especialidades del día, una asombrosa barra de pintxos, menús del día y especiales con la mejor calidad precio que nos harán repetir, todo ello cocinado por el chef Jose Roldan.

La Ambientación

Llegamos justos de tiempo para la reserva, había hambre… y no pude hacer fotos del interior del local. Pero cuando vuelva a pasar por allí haré fotos y editaré el post, lo prometo.

De todos modos, decir que hace pocos años reformaron el local, pusieron baldosas negras bastante elegantes… y entre eso y la barra de pintxos, en mi opinión la parte del bar les quedó muy bien.

La zona de restaurante es más modosita, es una sala al fondo del local, suelen tener sitio para unas 5 mesas pequeñas (de cuatro comensales) y dos mesas algo más grandes para grupos.

Mi experiencia

Tengo que decir, que siempre que he ido a tomar algo o comer al Batzoki de Begoña, el trato ha sido perfecto, los camareros, aunque ajetreados, pues es un local con mucha afluencia de gente, siempre te atienden amablemente y alguno incluso saca tiempo para bromear. En esta ocasión no fue diferente, el camarero estuvo atento, nos preguntaba, e incluso se acordaba de un amigo con el que fuimos hace tiempo. Se agradece no ser un número más.

Pero ahora vamos a empezar con el menú. Si no recuerdo mal, cogimos el menú número 1. Dejo un pantallazo de su web, accediendo a ella podéis ver el resto de menús.

Entrantes

El primer entrante que nos sacaron fue la ensalada de ventresca con piquillos. La lechuga estaba crujiente, la ventresca tenía una textura muy suave y el aliño era sabroso.

Ensalada de ventresca con piquillos

Después nos sacaron los langostinos, estaban muy frescos y se pelaban con muchísima facilidad, creedme, les quito la piel con cuchillo y tenedor e iba más rápido que los que pelaban a mano. No sé, quizá era el hambre, a lo mejor es que estaban muy buenos… pero fui muy veloz.

Langostinos a la plancha

El último de los entrantes fueron unos chipirones a la plancha al Pedro Ximenez. Los chipirones estaban buenos, pero la reducción… eso era otro mundo. Fue muy agradable el contraste de la textura del chipirón con las patitas que estaban muy crujientes.

Chipirones a la placha al Pedro Ximenez

Pescado

Después sacaron el primero de los platos principales, bacalao al pil-pil, una de las especialidades de este restaurante en Txurdinaga.

Aquí tengo que especificar que el bacalao no es uno de mis pescados favoritos, si, no me matéis, pero es que no es lo mio, me suelen gustar más otro tipo de pescados.

De todos modos, este bacalao considero que estaba en su punto, jugoso, la pil-pil era gustosa y tenía una textura agradable. Además, estaba sobre una cama de pisto que le da un punto muy especial y rico.

Bacalao al pil-pil

Carne

El segundo plato principal eran láminas de buey a la brasa. Si no recuerdo mal, creo que era solomillo.

Como ya he comentado en otros artículos, me gusta la carne poco hecha, y esta estaba tal como me gusta. Algunos de la mesa la querían un poco más cocinada, pero como el plato lo traen muy caliente, poniendo las laminas apoyadas contra el plato, terminaban de hacerse. La carne estaba tierna y tenía buen sabor, hacía tiempo que no comía una así.

Las patatas caseras, ya sabéis, peladas y cortadas en la cocina, y los pimientos de piquillos, al igual que los de la ensalada, estaban muy buenos.

Laminas de buey a la brasa

Postres

Los postres caseros me encantan, quizá por eso hace años decidí estudiar pastelería. Soy de esas personas que siempre dejan un apartado en el estómago reservado para el postre. Además, no me como solo el mio, tengo que probar el de todos los de la mesa (los que llevan canela un poco menos…).

La nata de todos los postres la montan ellos, no es de spray, mini punto grande para ellos.

Esto es lo que me había pedido yo, pero sólo quedaba uno, y otra persona de la mesa lo había pedido, así que decidí ser buena y dejárselo. Pero tenía condición, que me dejara probar esta trenza de nueces y estaba muy buena.

Trenza con nueces

Finalmente, no me quedó más opción de preguntar si la mil-hoja llevaba canela, y para mi grato asombro, no (que felicidad). El hojaldre estaba crujiente, muy bueno de sabor y la crema era espesa, pero no empalagosa. Este postre lo pedimos más de uno.

Mil-hoja

Y el último postre que pedimos, fue el flan de queso con arándanos, ligero y fresco.

Flan de queso con arándanos

Resumen

Tal como he dicho al principio del artículo, el trato es impecable, los camareros son amables y se preocupan por atenderte, resolver tus dudas y hacerte la estancia más agradable. La comida es buena, con materia prima fresca y de calidad, y aunque el precio, para algunos bolsillos, puede resultar elevado, ya que son 35€ por persona, en mi opinión merece la pena, al menos para una ocasión especial.

No es uno de esos sitios donde te ponen plato grande y comida pequeña, allí se va a comer y a disfrutar de la comida y el ambiente acogedor. Así que si decides pasarte por allí y probar uno de sus menús, te aconsejo que lleves pantalones anchos, de goma o con un botón que desabrochar.

On egin!

No se me olvida el resumen gráfico, aquí lo tenéis.

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